Con mucho agrado
les comparto y recomiendo un texto elaborado por la prestigiada abogada Bárbara
Zamora quien, nos da una crónica con evidencia documental de su experiencia en
las mesas de trabajo de la Comisión de Concordia y Pacificación con motivo del
levantamiento armado Zapatista.
Es un texto breve pero dividido en once
capítulos y una introducción. Nos narra conjuntamente con imágenes de notas
periodísticas, documentos de trabajo, e incluso con fotografías de los diversos
encuentros, las etapas de un movimiento insurgente en México, cuyo eje central
era el reconocimiento de los pueblos originarios, con quienes incluso ahora
tenemos una deuda pendiente.
Nos narra con profundidad las experiencias
de una jurista que se enfrenta a dos mundos distintos, por una parte, el debate
jurídico nacional donde hay opiniones divididas y sobre todo un aparato
gubernamental que reacciona como propagandista guiado bajo cánones
tradicionales, considerando al movimiento insurgente incluso como terroristas;
y por otra parte, las actuaciones a ras de suelo enfrentándose a diversas
dificultades desde las limitaciones económicas así como las dificultades que
presentaba ser una asesora del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
No obstante ello, con una serie de
documentos bien seleccionados sobre discursos y conclusiones, también se da
cuenta al lector de la esperanza que surge de las entrañas de la tierra en los
sitios más pobres, pero que buscan un cambio social, político y jurídico auténtico.
Una cosmovisión alejado de los argumentos
frívolos, sino inspirados en la humildad del reconocimiento mutuo así como el
lugar común de coexistencia, pero sobre todo es grato para mí encontrar
juristas conocidos de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos como María
Luisa Campos, Jorge Viveros, María Estela Ríos, Ernestina Godoy, entre otros
ilustres compañeros, quienes también fueron parte del debate nacional en la
lucha por la justicia, democracia y libertad.
Desde luego, el lector también encontrará
debates interesantes como la discusión del reconocimiento en ese entonces de
los sistemas normativos indígenas en la Constitución que concluiría con el
artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, además
de una muy interesante reflexión en torno a la naturaleza del artículo 27 de
nuestro máximo ordenamiento y la falta de consideración a los pueblos indígenas
como muestra de desprecio a su existencia por parte de las autoridades
gubernamentales en ese entonces.
Un libro que nos llama a la reflexión histórica
de uno de los rumbos que debió tomar la izquierda en México, los anhelos que
buscaron los juristas que en ese tiempo se encontraban del lado de los más
necesitados con miles de limitaciones materiales en relación a los recursos
desproporcionados de los funcionarios burocráticos, pero con el orgullo de
estar del lado de un pueblo que lucha por la libertad y la justicia, sin la
finalidad de la obtención mezquina del poder sino con la humildad de buscar un
mundo donde todos tengamos un lugar, el EZLN.
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