Hace un tiempo en el municipio de
Ensenada, Baja California conocí a un defensor de parques públicos, su nombre
Carlos Sánchez. Abogado de profesión, y con una cultura política amplia, pero
sobre todo convicción por la defensa de su comunidad.
Ensenada, denominada la Cenicienta del Pacífico, al ser la más
hermosa de sus hermanas Tijuana y Mexicali (primeras ciudades de este novedoso
Estado), se reconoce por su gastronomía, puerto turístico, su vino del Valle de
Guadalupe, entre otras características.
Empero de lo poco que se habla es de una
historia política profunda, al ser uno de los municipios donde la oposición
comenzó a gobernar, y que sería una transformación del Estado de Baja
California.
Tampoco se habla de la historia negra de
este Municipio, lleno de contrastes y desigualdades, donde las presidencias
municipales se han convertido lamentablemente en un botín económico de ciertos
grupos de poder, donde además se esconde un extraño amasiato con intereses
económicos y hasta en ocasiones criminales, que buscan sobre explotar un puerto
y recursos económicos, sin considerar a su población.
Afortunadamente, y a pesar de expresiones
de resistencia tan extrañas en comparación con otros municipios como las
caravanas vehiculares en lugar de las clásicas marchas, se han reunido un grupo
de luchadoras y luchadores sociales, la mayoría habrá que mencionarlo con una
vocación ambientalista y cultural.
La idea principal de este grupo y los
acuerdos a los que se arribaron el pasado seis de junio de dos mil veintiséis,
fue crear una “red” donde puedan coexistir las luchas, como actos de
resistencia ante un embate que proviene de una cada vez más triste autocracia,
dónde el bienestar del medio ambiente y la repercusión hacia los habitantes
cada vez es mayor.
Fue una alegría escuchar defensores de
pueblos originarios que radican en la zona; luchadores en defensa del Agua de
la zona de Maneadero; defensores del puerto del Sauzal; defensores de los
parques públicos. Éstos últimos en quienes mayor represión ahora sufren, al
pretender ser procesados por el aparato judicial del Estado de Baja California,
simple y llanamente por haber defendido un parque público que pretendía
privatizarse en la colonia Ampliación Moderna, bajo falsas acusaciones e
intereses de personajes siniestros del antaño ensenadense que no debieran
volver.
En mi breve participación, les
recordé la criminalización de la protesta social, cuya finalidad es no solo el
combate sino la expresión política en contra de aquellas corrientes
destructivas que buscan corroer la dignidad del ser humano, y bajo mi experiencia
señalé la importancia de retornar al uso alternativo del derecho, que en
lugar de mecanismo de represión se convierta en instrumento de emancipación
política.
Nuestras armas serán la educación, cultura,
poesía, la palabra, pensamiento y la acción. Los argumentos afilados, el
corazón caliente, y la bravura de la resistencia. Boletines de prensa, sitios
de información, conferencias, charlas, talleres, actos culturales.
La lucha apenas comienza, y la
defensa de nuestros derechos a decidir nuestro destino en Ensenada, se
encuentra gestándose. Larga vida a las luchas sociales y para aquellos que se
resisten ante la marea ácida que pretende arrasar nuestro destino. Salvemos
Ensenada.